Míseri

Hay palabras que dependiendo de quien las diga me hacen quedarme quieto o echar a correr. Esta semana se ha dicho que no estamos tan mal y que lo vamos a ver. Ya llevo cientos de kilómetros de carrera a lo forrestgump y no pienso parar.
No deberíamos consentir que nos tratasen como lo hacen y no tener oportunidad de rechistar. Si una cosa está negra no debería consentirse decir que no es así y lo que es peor, que se va a ver. Lo que se verá es que renegreará más y si no, al tiempo. Los tontitos podemos hablar cada cierto tiempo, pero el que lo puede hacer todos los días por qué no lo hace, es algo que no entenderé nunca jamás. Me pregunto todos los días si estamos rodeados de mediocres o los mediocres somos nosotros. Hasta ahora va un empate.
Todo está en entredicho por mucho que diga que han aprobado el test del estrés. Coger cualquier parcela de la vida nacional y estudiarla y morirte es todo una. No sé cómo extraña que lo único que preocupe sea el nacionalismo inde, pero cómo no, si es el que manda, coloca y nos lleva. Por qué, a quien y dónde casi todos lo sabemos. Y esa es la preocupación, que como no lo pare alguien, se verá, vaya si se verá.
Víctimas todos lo somos, unos más que otros. Pero los hay que aparte de por los susodichos mediocres y mentirosos, lo son del terror. Cuando el padre de un hijo vilmente asesinado se asoma a los medios para quejarse, algo sucio hay. Cuándo van a dejar de hacerles más víctimas es algo que me pregunto todos los días. Pronto va a resultar que los asesinados por eta se han automatado. Cuanta ignominia arrojan sobre estos pobres, porque al final van a ser ellos los que van a tener que pedir perdón. Qué perdón y qué cojones. Claro, como algunos se creen dioses y se creen que pueden hacer y decir lo que les dé la gana, también pueden decidir quién puede y no perdonar. Malditos sean, perdonarían ellos. Seguro.
No quiero calentarme pero no lo consigo. Que nos traten como tontos en ciertos temas, allá cada cual, pero que se choteen continuamente de los que han dado la vida por nosotros, aunque alguno no se lo merezca, me revuelve las tripas. Ni en estos casos saben cómo comportarse. Miserables es poco.

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