Raquel, díles algo.
Siempre me he preguntado el motivo del no total desarrollo de la amistad en el trabajo. Solemos decir que nos llevamos bien, pero que amistad, no hay. Por qué, si amistad es compartir y repartir. Por qué, si amistad es algo tan serio como lo es el trabajo. No digo que no tenga amigos en el laboro – los tengo y muy buenos- pero teniendo en cuenta que si pasas más tiempo con ellos que con el resto de conocidos, verdaderamente son pocos. Hombre, si eres un bicho raro, lo entiendo, pero si lo que se respira es normalidad, qué pasa.
Donde haya rivalidad, se puede entender, pero en mi situación actual sólo hay trabajo e intentar hacer las cosas lo mejor posible, eso sí, con una soldada que es una pasada. O quizás lo que digo sólo lo diga yo y sí hay rivalidad pero a otros niveles escondidos miserablemente. Siempre digo que si hay amistad los defectos son chistes y que cuando no es así se inicia el malestar con vómito incluido.
Esto que intenta ser una reflexión, viene a cuento después de observar que no sirve de nada el estar y llevar tantos años juntos. Es triste pero es así. A la hora de la verdad – hay muchas horas de éstas- el tiempo empleado es sólo pasado. Por eso este interrrogo, como dicen muchos, y que tan mal suena.
Yo pierdo el culo tanto en el trabajo como con mis amigos. Ellos lo saben y así nos lo hemos trabajado, de tal forma que con ellos lo único que me interrogo es cuándo nos vemos. Que es poco. De ahí la eterna duda entre interrogaciones de si te ves mucho por qué no amigas más. Ah, macho.
Y eso sí, para machos los que no son amigos de nadie y menos de los niños. Dicen que no fumes que es malo para el feto, el mismo feto que a las tres semanas y pico le pueden dar matarile, y que si vive, no le dejan comer chuches. Por favor, Raquel, diles algo.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.




Comentarios
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario