Por dos naciones
Que vivimos en una nación de desgracias, creo que ya no lo duda casi nadie. Lo que ocurre es que ese casi nadie pinta demasiado. La solución, por lo que tiene de salvación, está en insonorizarlo, cuando llegue el día, hasta hacer mitigar su valor.
Por eso, cuando alguien convertido en ex – porque quiso- habla del presente y lo hace con dolor, es para tenerlo en cuenta. Tiene que salir al ruedo hispano porque es necesario, porque le duele, y porque le asiste todo el derecho del mundo, aparte que sabe de lo que se habla ya que le tocó en su día la mitad más uno, dando brillo a la otra mitad de igual modo, aunque no lo reconozcan. Y lo que dice, dicho y demostrado está, día sí y día también. Dice lo que todos piensan pero callan y no reconocen. Que, por otra parte, no sé cuándo lo van hacer, porque estamos en situación precadavérica de una muerte nacional –súbita para algunos- que se veía y sentía llegar.
Pero si esto es vital, más lo es no perder la vida. Otro soldadito español ha caído en, al parecer no una guerra sino no sé qué situación. Está muerto y como soldado que es, y si hay que morir, me imagino y que me perdone si no es así, que preferiría hacerlo en lucha por su nación en guerra. Este chico tenía –tiene- dos patrias, era también colombiano y eso le hace doblemente grande y doblemente habrá que llorar por él. Mi pesar más absoluto por este fallecimiento y que sea el último.
Y ante esto, qué importa todo lo demás. Que no le falten los honores que se merece, que el dolor sea más llevadero sabiendo que le compartimos muchos y que sirva para dar gracias a los que dan la vida por su nación o naciones.
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