Raulgutilandia

Siete por dos catorce. El siete y el catorce. Son algo más que números y aunque los lleven a la espalda, siempre van al y de frente. Ayer se vio y disfrutó una vez más. Son los madridistas del Madrí, los incombustibles del equipo blanco, ayer intratable a pesar del penalti irregular de siempre. Pero ni así impedirán que se vistan con la liga y demás una vez más.
Ellos siempre están ahí, venga quien venga y hasta que los nuevos se hagan, ellos son los que hacen. Al catorce le dan todos los años y al siete a partir de ahora. Ni han podido ni podrán porque ya ocupan su lugar en la repleta vitrina madridista. Tienen su asiento abonado desde y hasta la eternidad blanca. Que no se cansen que son para siempre. Raúl y Guti, dos dioses del olimpo blanco a los que a no pocos ponen negro, por su maestría y su compromiso blanco por las ligas de las ligas. Amén.
Los catalanes vais hablar soleares este año – no sé si también catalán por el porculo que dan- cuando el Madrí termine de ensamblar su máquina. Dará igual las sanciones que sufran -a las claras engordadas e injustas- porque el destino se jalviega de blanco por muy negro de suela de zapato que lo tengan todo. En el fútbol habrá luz blanca que ilumine parte de esta nación incolora y chirle.
Soy cristiano, raulista y gutista o lo que es lo mismo, amante del esfuerzo, del compromiso y de la clase. En una palabra, madridista. Palabrón.

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