Ellos, no
Voy a estar sin ver este fondo blanco unos días. Transcribiré mis ocurrencias y sugerencias vitales en otro lugar igual de blanco pero más a mano que éste. Me da la gana hacerlo porque quiero experimentar el empezar de nuevo en estos tiempos y años del siempre lo mismo.
No soy ser que se aburra fácilmente – los actos de algunos sí lo hacen- porque siempre tengo algo que hacer – mucho, siempre- y eso me mantiene activo o por lo menos no demasiado pasivo. Creo que la actividad me la da el no estar conforme, es decir, el inconformismo vital que de vez en cuando se pega como la tontuna a ciertas personas. Siento la falta de algo de vez en cuando y ello me pone nervioso – por si no lo era ya- y me hace querer y no querer, hacer y tocármelos, suspirar y marchitar, pensar y enloquecer, pero siempre vivir. La clave de la vida no es sólo dar los buenos días, es hacerlos. Y en eso estamos, siempre. Hoy lo consigues y mañana no, pero está pasado y si no el otro y así se pasa la vida, entre día va y día viene.
Hoy tengo uno de esos días bobos, pero que no hacen daño a nadie, por lo que no me puedo sentir tan culpable como el que sus días sí afectan al resto de nacionales –alguno lleva ya demasiados fastidiando y va siendo hora de ponerlos fin, metafóricamente hablando, claro-.
Y todo esto si miro hacia dentro, porque si lo hago hacia fuera, una de dos, o me muero de risa o de pena. Algunos es lo que dan de forma intermitente. Días de risas y penas podríamos titular estos años que nos están machacando ciertos diarios en la mañana, tarde y noche no porque toca descansar. En todos aparece la vergüenza que no la sorpresa. Cuba, Venezuela y Toledo, que aunque no son los tres lugares, la ignominia anida en ellos todos los días y nadie tiene las narices – lo otro ni soñando- de ponerlos en su sitio dentro de nuestro correcto mapa y agenda políticos, más perdidos que Almodóvar el día de los Oscar de este año.
Como para no descansar, pues. Es necesario olvidar por unos días esto y a éstos para volver con más brío, aunque más cabreado, porque no lo dejan, no descansan nunca. Allá ellos no, allá nosotros.
Paseando por la calle
Es una pena que sólo respire el aire talaverano cuando tengo que hacer alguna gestión que no tenga más remedio que realizar. Sin conocer la ciudad como se debe, me gusta pasear sobre ella y me temo que aunque me tire aquí años –ya llevo- sólo la voy a pisar y eso no está bien. Me debo presentar para que ella se muestre.
Y lo hace llena de vida y de obras que molestan pero que no hay más remedio que soportar. Ya se sabe, el presumir cuesta, pero que no sea mucho, debemos pedir, que estamos en crisis gracias al productor que nunca produce, excepto mentiras.
Siempre he oído –escucho todo lo que puedo – que esta ciudad no lo es más por culpa de la política, como sus dos madres, la España, deconstruida por sospechosos habituales y la CCMM, que en cuestiones de deconstrucción no le va a la zaga.
Por eso, y aunque hasta en el dicho de que madre sólo hay una haya cambiado el percal, y por ende y así de mal esté la familia nacional y local, debemos hacer algo. En la vida nacional todo está casi perdido porque el gps no está activado ni lo estará. Habrá no sólo que pasear la ciudad sino hacerla menos política para una mejor conducción y olvidarse de lo que tanto daño está haciendo a nivel nacional, la ideología. La nuestra deber ser la que concuerde en género y número con nuestras vidas, la de todos y si tenemos que estar saltando zanjas durante un tiempo para hacerla más bonita y práctica, pues a ello tocan. Y con las zanjas digo como con todo, con el equipo de fútbol, con las empresas que quieran querernos, con el comercio, etc, para que igual que se han llevado fuera un mural enorme de cerámica, digno de ver y admirar, que nos admiren dentro y que piensen en nosotros no sólo cuando hace falta agua o porque pertenecemos a la provincia de igual nombre que ese actor común amigo de Castro. Y pensar que con él nos hemos reído. Para llorar.
Siempre luego
Tengo la máquina ésta de escribir un poco chunga, hace unas cosas rarísimas y de vez en cuando me saca del papel y la lengua me imagino que también. Debe ser porque no le gusta lo que le pego, pero para eso le pagan, así que, que se fastidie como nos fastidiamos todos cuando no coincide lo que trabajas y quieres con lo que recibes.
Aquí estoy esperando al fontanero para me repare el estropicio que tengo en una llave de la cocina y, coincidencia, en la radio están hablando de si los trabajos manuales deben ser con iva o sin iva. Va ganando el sin y yo estoy con impaciencia porque el reparador no viene. No sé si me meterá iva o no, pero seguro que metérmela me la mete, que parece ser que, según la radio, es lo habitual. Confío en él porque es un tío legal a no ser que se haya contagiado de lo mal que están las cosas.
Y es que siempre terminamos en el mismo sitio, en la queja. Hoy, sólo en esta ciudad ha subido el paro en noventas personas, a las que me imagino que les traerá el iva sin cuidado. El se va es lo que les preocupa. Y para eso se están reuniendo los artistas a los que votamos hace ya tanto que deberíamos volver hacerlo. No se van a poner de acuerdo porque les trae todo sin cuidado, con iva incluido, porque si no, cómo es posible que pierdan tanto tiempo cuando no hay tiempo que perder. El resto de países ya están saliendo y el nuestro – que parece que es sólo de algunos- no sabe ni dónde está la puerta. Habría que darles con el iva en la cabeza y con la puerta en las narices.
Sigue sin venir el fonta, será porque no encuentra el iva dichoso, pero lo que se va a encontrar es la puerta cerrada. Estamos en manos hasta de los fontaneros que esperemos no sean tan malos como los que nos han colocado en este disparadero.
Suena el timbre. Será él, hasta luego.
Un beso, Isa.
Todo se para y deja de tener importancia cuando la enfermedad llama a la puerta. Entre nosotros hay una familia que lo está pasando muy mal y de la que hoy siento que me debo acordar. Todos sentimos lo que está sucediendo porque todos los días nos levantamos con su cabrona situación. Esto es algo que no le debería pasar a nadie, pero últimamente esta lacra se mete en cualquier fecha y casa. Ojalá podamos cantar victoria y mandarla al olvido, aunque esté muy complicado conseguirlo, pero esta familia deber saber – lo sabe- que todos lo sentimos y sufrimos. Son muchos años compartiendo aire y sitio y como ahora es cuando más sucio está debemos ayudarles a respirar. Desde aquí y en nombre de todos abro el cielo de la esperanza a esta familia que forma parte de la nuestra y que está en manos de Dios, que es con quien mejor se está cuando aparece la cabrona enfermedad. Un beso Isa.
Otro derecho
Para el verano ya estará funcionando la ley condón tan deseada por muchos -dice quien la propone y defiende que es para no quedarse embarazada, y lo dice y se queda tan pancha-. Yo pensaba que se anhelaban otros derechos – porque lo es y no me lo creo-, tales como el tener trabajo, por ejemplo. Así que, seguidores/as, a partir de la presente el abortar no se va a acabar, es un derecho que esta buena gente nos da. Les tiene que hacer mucha gracia e ilusión teniendo en cuenta los gestos vistos tras la aprobación. Que Dios les pille -confesados nunca- que les pillará. Al tiempo. Aunque pensando bien, veo que ciertas mujeres andan de hijos como de chichas. Será por eso.
Y ya que hablamos de funcionar, ya está aquí -se ha oído y escrito- la congelación salarial de los que no funcionan. No digo nada porque cómo está el patio no me atrevo. Si es por los que no tienen, bueno, pero que miren en otros sitios que hay tantos gastos como gastadores. Y no lo iban hacer. O sí, como lo que es hoy mañana no. No sé. O sí.
Y lo de Cuba, para vomitar. Y somos de los países que con nuestra actitud exterior, que no externa, se está defendiendo lo que allí pasa, que pasa, y mucho, y malo. Pero, como según ellos la culpa la tienen los eeuu – cualquiera lo pone en mayúsculas- y aquí la tiene un amigo de éstos, pues eso. Será verdad.
Lo que es de verdad es la realidad hispana no solo dentro sino también fuera. Aquí no hay quien viva y fuera lo saben y encima siendo colegas de quien no debemos. La que se está preparando no es como para hablar de pacto, es para pasto de tiburones.
En fin, no hay día sin susto como sin agua. Que, por cierto, como tengamos que mandar biberones al Levante con lo que está cayendo, es para decir: aquí os quedáis, abortos de la naturaleza.
Con o sin
A nadie le gusta ver a la gente triste y menos si es de la prójima próxima. Hoy he visto a un amigo con ese rictus de desazón que me ha invadido por completo. No le van las cosas demasiado bien y dice que por eso no duerme como se debe. No tener tranquilo y controlado el presente te impide la horizontalidad y esperemos que no la verticalidad. Es difícil mantenerse firme cuando lo que se lleva por dentro tambalea lo de fuera.
Mi amigo es de los que ahora tachan –antes no- de que han ganado mucho dinero, por lo que le dicen que no está tan mal que en la actualidad no lo haga. Lo habrá hecho, pero ahora que no lo hace tan ricamente, los demás estamos muertos y lo que no saben, ni quieren saber porque no les deja sus malas por equivocadas ideas, es que su gremio es el que puede sacarnos de esta crisis en la que nos han metido los que no tienen ni idea ni de empresas, ni de prójimos y menos de próximos, como no sean los suyos.
El que sabe y tiene es el que te puede sacar, porque el que no, mira dónde nos coloca: sin dormir y triste como el que ve partir presente, pasado y futuro en un mismo paquete. Y es que, aunque evites el tema es imposible no hacerlo. Está en el aire del que nos han quitado el humo del tabaco para cambiarlo por otro más dañino aún. Se respira con dificultad y se vive como sin aire.
Por eso quiero ver que mi amigo gane dinero y no esté triste. Cuando se daban las dos premisas todo iba mejor, para él y para el resto de prójimos, próximos y de los otros. Lo que sí permanece inalterable es nuestra amistad. Con o sin.
Silbando
Ayer estuvimos con unos amigos y unos no conocidos -hasta ese momento que suben de categoría- pasando una velada fantástica. Dejar a un lado los quehaceres diarios para pasarte por la turmi y darte un revolcón con el desmadre padre es algo que hay que hacer de vez en cuando y no muy de vez. Compartir la alegría de vivir o de lo que sea debe formar parte del menú, siempre.
Porque para volver a la realidad tiempo hay. No todos padecemos la misma y seguro que la cambiaríamos como cuando lo hacíamos con los cromos. Pero es lo que nos ha tocado vivir y cuando antes lo digieras, antes te convertirás en lo que debes ser. Yo al parecer me he convertido en un falso –eso dice el único que ha puesto sus garras en mi blog- y de lo que me entero ahora. Le doy las gracias al ectoplasma porque así me da pie a escribir otras falsedades. Lo que pasa es que yo si tengo nombre y apellidos y él, si no es falso, sí cobarde. Que le den… falsedades y anonimatos.
Yo sigo y no lo dejo. Porque no son para olvidar los episodios nacionales actuales. El último, en las Vascongadas Arena. Parece que se les ha olvidado que son los Reyes de España y que como mínimo les deben respeto – no sólo a ellos, claro-. Ya sé que no saben qué es eso, como también sé que han sido criados en el odio a la nación representada por la Pareja Real, que por lo menos tienen más coraje que todos ellos que se esconden en la masa. Es muy grave lo sucedido –en otros países, inimaginable- pero como se está haciendo tan habitual, qué más da, como dirían los iguales en la miseria para todos.
No sabría decantarme por la opción del sí o del no a la hora de celebrar acontecimientos nacionales en determinados escenarios. Ahora mismo y si es por docencia –cosa que falta a mares- diría que sí, porque no soy políticamente correcto y me chifla la verdad correcta y sin faltas de ortografía. Nos guste o no, nuestros representantes han sido insultados. Hoy, hay monarquía y hay que defenderla; si fuese república, habría que hacer lo mismo. Por lo menos los españoles. Lo dije. Los españoles. Es que los que pitan no lo son ¡Cómorrrrrrr!
No lo quieren ser, que no es lo mismo. Yo tampoco quiero ser calvo y no pito a nadie con cabellera. Me busco la vida y los potingues. Si no lo quieren ser que emigren y se busquen su arena particular, porque ésta no es suya, también es de gente que no silba.
Y entre silbido y silbido ensordezco y me quedo ciego al ver que no cambia nada, sólo la agenda de amigos. Que crece. Con y sin pelo.
Muñón hispano
Por mucho que se empeñen en la igualdad con su propagación paroxista hasta la extenuación, llegar a la falacia es el final todos los días. No lo somos y algunos no lo pretendemos, que Dios nos libre.
Hoy, ayer y no sé cuántos días más harán falta – es la gran obra- hablan y escriben sobre la actitud de un ex al sacar el dedo ante los que tienen pocos de frente – no lo digo yo, lo demuestran ellos- y por eso me pregunto dónde está la igualdad cuando se llevan bastantes fechas -y más- metiéndonos al resto el dedo en los ojos y sin decir ni pío. Por eso entiendo que si al hombre le meten el dedo en la boca se defienda. Por otra parte, es el único que lo hace y de ahí el desentono.
Cada uno usa sus dedos para lo que le place. Comer con las manos en determinados momentos es un placer para algunos y dar dinero a manos llenas para hacer mapas del clítoris donde los dedos, me imagino, que algo tendrán que decir, es placer para otros, aunque nos cueste un dedo de la mano. Así que, qué.
Que no todos pecan está claro y que se están haciendo muchos juegos de manos todos los días, también. No me atrevo a decir si determinados gestos están bien o mal, ya que todo depende de a quien vayan dirigidos. Lo que si me atrevo a contar y me hacen falta dedos, es que se está llegando a tal tupa de manoseo de principios que no me extraña nada que se saque el dedo. Sólo falta que se haga para señalar al culpable del muñón en el se ha convertido esto.
Sin sentido
En esta nación de nacioncitas sé que la Once dice -o ha dicho- mucho, pero lo que se constata es que la Onse, en el caso de que exista que lo ignoro, le doblaría en influencia. Estamos en manos de los no sentidos, cosa que sentimos mucho, pero que al parecer, todavía es poco, porque aquí ni se ve ni se oye ni se siente y ni se calla de milagro, gracias sólo a unos pocos.
Esos pocos son los que están diciendo que se está meando fuera del tiesto y que de tanto ir a mear se va a romper por lo que hay que mirarle el diente para que no se peguen la hostia. Es que no sé cómo se debe dar el parte –qué miedo- metereológico de la piel picada que tenemos por casa para que se reflexione y se retracte.
No somos mayorcitos en nada aunque presumamos de ello ante los que tienen unas horas de historia y unos minutos de democracia. De ahí hemos sacado lo del pacto, que es como lo que decía Gila sobre los consejos, que eran como el culo, que todos tenemos uno. Pues eso, ahora todos abogan y quieren culear uno. Lo que no entiendo es que si se está a punto de salir del wc en el que estamos metidos, para qué se necesita un pacto. No entiendo a no ser que sean ganas de apretar y no echar. Me huele mal y no hay uneuro para ambientadores.
Lo que sí se padece de toda esta caca -que no sé quién limpiará- son retortijones por todo el cuerpo. Este mal sólo se alivia desocupando y no siempre. Hay en el mercado un antídoto para todo este malestar pero parece ser que a nadie le gusta, excepto a éstos que dicen que hay que hacer cada cosa en su sitio y poner a cada uno en el suyo.
Sin tiempo
Hoy, día de debate nacional, es una de las jornadas que podrían ser grandes, como dice la canción. Dudo que lo sea, más que nada porque no dejan. Los de ahora y parece que al paso que vamos, por siempre jamás.
No he visto nada del debate y mira que me gustan las luchas en el hemiciclo. No lo he hecho porque no he podido y porque no me hace falta. Me lo sé de memoria. Burdos comentarios de quien quiere poder y no gobierno y sabe que sus confundidos seguidores – estamos en la ruina- le seguirán aplaudiendo. Ellos verán lo que hacen porque no se van a quedar al margen de la miseria. Hay para todos y que después cada olivo aguante su mochuelo.
Me resisto a creer la ceguera que invade determinadas parcelas. Se puede dar hasta la vida por quien en un momento determinado se lo merece, pero que sea alguien que te supere, no por simples aprendices repletos de irresponsabilidades, demostraciones del pasotismo más absoluto y tan llenos de principios que no tienen ninguno.
Y si algo necesita esta nación de nacioncitas son principios y finales. Principios para seguir viviendo y finales de determinados acontecimientos tan dañinos y malignos que va a costar mucho tiempo olvidar y recuperarse de ellos. Haití, valoran que va a necesitar cinco años para empezar andar; pues esta nación, castigada por otro tipo de terremoto, estará paralítica ni se sabe el tiempo.
Tiempo es lo que no hay y por eso ya es hora que llegue el momento de decir basta, ya se ha dado bastante por culo con la pelota, de modo que los que tienen opción de cambiar las cosas lo hagan, si no por todos, por ellos. Ni así. Al tiempo.




